Revolución
¿Cuáles fueron las ideas que inspiraron la revolución de mayo?
Numerosos documentos expresaron en este período la doctrina de la revolución paraguaya. Cabe mencionar en primer lugar el discurso inaugural del Congreso de junio de 1811, donde se alude a los “principios fundamentales de las sociedades políticas”, que habían sido objeto de “las meditaciones de los sabios”, y que resumían así:
“Todos los hombres tienen una inclinación invencible a la solicitud de sau felicidad, y la formación de las sociedades y establecimiento de los gobiernos no han sido con otro objeto que el de conseguirlo mediante la reunión de sus esfuerzos. La naturaleza no ha criado a los hombres esencialmente sujetos al yugo perpetuo de ninguna autoridad civil, antes bien hizo a todos iguales y libres de pleno derecho. Si cedieron su natural independencia, creando sus jefes y magistrados, y sometiéndose a ellos para los fines de su propia felicidad y seguridad, esta autoridad debe considerarse devuelta, o más bien permanente en el pueblo, siempre que esos mismos fines lo exijan. Las armas y la fuerza pueden muy bien sofocar y tener como ahogados estos derechos, pero no extinguirlos; porque los derechos naturales son imprescriptibles, especialmente por unos medios violentos y opresivos. Todo hombre nace libre, y la historia de todos los tiempos siempre probará que sólo vive violentamente sujeto, mientras su debilidad no le permita entrar a gozar los derechos de aquella independencia con que la dotó el Ser Supremo al tiempo misma de su creación. Aún son más urgentes las circunstancias en que nos hallamos. La soberanía ha desaparecido en la nación”.
Esta última idea fue ampliada en la nota del 20 de julio en que se comunicó a la Junta de Buenos Aires las resoluciones adoptadas:
“No es dudable que, abolida o deshecha la representación del poder supremo, recae éste, o queda refundido naturalmente en toda la nación. Cada pueblo se considera entonces en cierto modo partícipe del atributo de la soberanía, y aun los ministros públicos han menester su consentimiento o libre conformidad para el ejercicio de sus facultades. De este principio tan importante como fecundo en útiles consecuencias, y que V.E. sin duda lo habrá reconocido, se deduce ciertamente que reasumiendo los pueblos sus derechos primitivos, se hallan todos en igual caso, y que igualmente corresponde a todos velar por su propia conservación”.
Filiación ideológica. La fraseología de la revolución paraguaya estuvo, como se ve, tomada de los filósofos ingleses y franceses, sobre todo de Locke y Rousseau, y hay en ella escasos rastros de Suárez y de los otros teólogos españoles que les precedieron en sus enunciados. Esto no quiere decir que las ideas españolas no estuvieran en 1811 en la médula de las teorías revolucionarias paraguayas. Su verdadera filiación hay que buscarla no en la Revolución Francesa, ni en la de Buenos Aires, sino en la Revolución de los Comuneros, que mucho antes que aquéllas proclamó la doctrina fundamental de la soberanía del pueblo. Y la Revolución de los Comuneros se inspiró en la enseñanza de los pensadores españoles de los siglos XVI y XVII, así como en la experiencia histórica de la Provincia desde su primera revolución de 1544, hecha al grito de “Libertad! Libertad!”. Esas viejas ideas españolas en el Paraguay eran una vivencia más que una teoría, y llegaban ahora vestidas con la elegancia, claridad y lógica propias del genio francés. Suárez corría solo en pesados infolios escritos en latín al alcance de muy pocos; los enciclopedistas eran leídos ávidamente en español, y en ellos vieron los paraguayos reflejadas sus ancestrales concepciones políticas. Al adherir el pueblo paraguayo a las nuevas doctrinas revolucionarias y reasumir su soberanía no hacía sino consagrar los principios por los cuales se había desangrado un siglo antes.
Fuente: Apuntes de Historia Cultura del Paraguay – Efraím Cardozo
La revolución de Mayo 1811
Lo ocurrido el 14 de mayo.
A las 8 de la noche del 14 de mayo, se celebró una reunión última y decisiva, en la actual Casa de la Independencia, y a eso de las 10, salieron por el callejón sur, Pedro Juan Caballero, Vicente Ignacio Iturbe y Juan Bautista Rivarola, acompañados de otros patriotas, dirigiéndose al cuartel de la plaza. El jefe de este último, Mauricio José Troche, luego de lanzar un “¡Viva la patria!”, y “secundado por los hombres a su mando, abrió las puertas de la unidad militar a sus compañeros de causa, hecho con el cual tuvo comienzo de ejecución la revolución de la independencia”.
El cuartel de la plaza —anota un comentarista— se constituyó en centro de la revolución. Allí fueron puestos en libertad los presos políticos, se prepararon las armas, se tomaron medidas de seguridad, se despacharon chasques al interior de la Provincia llamando a Cabanas y Yegros; y enseguida se comenzó a preparar la primera nota que los revolucionarios iban a enviar al gobernador Velasco, la cual quedó lista a eso de la medianoche.
Lo ocurrido el 15 de mayo.— Al alborear el día 16 de mayo, Vicente Ignacio Iturbe llevó al gobernador Velasco una intimación con la firma de Pedro Juan Caballero, quien suscribió la nota “por sí y sus subalternos”, exigiendo (1) que se entregase la plaza de Asunción a los patriotas, alzados en t-1 cuartel; (2) que se pusiera a disposición de éstos todas las armas existentes en oí parque de guerra; y (3) que les enviase, asimismo, las llaves del Cabildo.
Se exponía en la nota que Velasco continuaría gobernando en lo sucesivo con el concurso de dos diputados, designados por la oficialidad patricia. Como el gobernador no aceptó las condiciones —anota un cronista— los revoluciónanos hicieron a media mañana del 15 de mayo una exhibición de fuerza. Sacaron las tropas a la calle y asentaron ocho cañones urente a la Casa de los Gobernadores. Gran cantidad de pueblo se unió a los soldados.
Poco después, Vicente Ignacio Iturbe retornaba a la casa de gobierno con un ultimátum perentorio. Ante la firmeza de los revolucionarios, Velasco resolvió acatar las condiciones que se imponían. Una salva de 21 cañonazos anunció al pueblo, en medio de un inmenso regocijo, el triunfo incruento de la revolución.
Horas después, al promediar la tarde del mismo día 15, Zevallos y Francia, designados diputados por los oficiales de los cuarteles, prestaron el juramento de práctica, actuando como testigos y firmando el acta de estilo Pedro Juan Caballero, Juan Bautista Rivarola, Vicente Ignacio Iturbe, Carlos Arguello, Juan Bautista Acosta y Juan Manuel! Iturbe. Quedaba constituido el primer triunvirato de transición hacia la independencia, que debía durar hasta el próximo Congreso del 17 de junio de 1811.
El General Dr. Benigno Ferreira – Pesoa, Manuel
Según el historiador Rafael Eladio Velazquez la independencia del Paraguay no se reduce solo aspecto político, aunque éste resulte de fundamental importancia, sino que trasciende a lo social, lo económico, lo cultural e inclusive lo religioso.
Del punto de vista político, el más notorio, se produce la ruptura con el orden vigente con anterioridad: de provincias, los americanos pasamos a constituir estados soberanos; del sistema monárquico, con dependencia de un poder extracontinental, al republicano, con todas las imperfecciones y contratiempos que se registran en su aplicación, pero con las autoridades superiores dentro de las propias fronteras; y de súbditos, a ciudadanos.
Desde entonces, la filosofía del poder es otra, y los cambios institucionales se extienden a la legislación, al régimen jurisdiccional y a la administración.
En lo social, de la monarquía con privilegios hereditarios y diferencias sociales legalmente estatuidas, se pasa a la general aceptación del principio de la igualdad ante la ley, con la consiguiente abolición de los títulos de nobleza, de la esclavitud y de las instituciones que preterían y discriminaban al indígena.
A partir del nacimiento de nuestra república soberana, con la generación de los próceres se abrió un camino donde paraguayos y paraguayas asumieron el desafío generacional en cada momento de la historia, de construir una mejor sociedad.
Entendemos por próceres no solamente a los que participaron de la independencia sino a todos los paraguayos y las paraguayas, que se comprometieron en diferentes momentos históricos y lucharon por crear, fortalecer, afianzar los diferentes derechos en nuestro país.
¿Queres conocerlos?
