Aug 23
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En días recientes he leído simultáneamente los distintos diarios regionales, nacionales e internacionales, temas relacionados al cáncer detectado al presidente Fernando Lugo, seguirá en el poder? fueron las primeras hipótesis. Me queda claro que la lucha ciudadana principal no puede estar en tratar de modificar su conducta, sino en aprender a estar prevenidos de los medios de comunicación que los hacen amar al opresor y odiar al oprimido.
La sobrina del mandatario Mirtha Maidana manifestó a una radio que, en su familia, prefieren no hablar mucho de la enfermedad del presidente pero agregó que la población debe conocer la información del estado de salud de Lugo por su condición de persona pública. No discuto señores.
Lo que realmente me sorprende por más que no debería, la falta de virilidad de tantos medios sin generalizar, que lo primero que cuestionan es una especie de lucha por el poder cuando deberían canalizar la sensibilidad a la población paraguaya. Mañana puedo ser yo, ustedes, cualquiera sin importar los colores, por que la enfermedad y más todavía de tal énfasis, no elige lugar tiempo ni horarios.
Parece que los comunicadores más de onda nomás a veces para ganar primicia redactamos nuestras noticias o realizamos entrevistas. Junto a los medios de comunicación como diría un destacado periodista, nosotros somos otro medio, muy incapaces por cierto a la hora de tratar con datos humanos, de abordar ciertos temas, ese tacto que es tan difícil tener cuando uno está sano.
Caras sombrías, determinación y dientes apretados, de esa en que se rompe uno la dentadura conversamos de temas que por derecho humano no corresponde.
¿No estará ahí, me pregunto, la llave para cambios aún más profundos en nuestro país?
Acá andamos peleándole espacio a la oligarquía, allá van por el pan diario. De aquel lado personas, grupos a quienes no les importa que sus organizaciones no sean horizontales, mientras el pan diario esté asegurado. Sin embargo, no podemos repudiarlas. La estructura de los medios existe para hablar por ellos. Si no, ¿quién lo haría? Esas diferencias en la forma de organizarse y de preferencia por el tipo de modelo económica son raíz de esta especie de fobia mutua de la que hablo y que hay que hallar el modo de trascender, más todavía en este siglo XXI que de vez en vez nos suelta en un amplio campo difícil de labrar. Seamos labradores con mucho trabajo, que tengamos pesados los bolsillos y ligero el corazón.


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